Por Alfredo Coronado R
Lunes 05 de octubre 2026
En el mercado actual, la gran mayoría del mobiliario se fabrica a partir de tableros de MDF, ya sea terminados con laminados plásticos (melamina) o vestidos con chapas de maderas finas como parota, encino, nogal u okume. Aunque la madera sólida o maciza se ve cada vez menos en las tiendas comerciales debido a sus costos y procesos de habilitado, en el taller de sabemos que ambos materiales tienen un propósito técnico muy claro y ventajas específicas según el uso que se les vaya a dar.
Los tableros de MDF enchapados en madera natural son una opción extraordinaria para la estructura interna de cocinas, clósets, centros de entretenimiento y grandes superficies planas. Su principal ventaja es la estabilidad: al ser un material de ingeniería, no se tuerce, no se raja y no trabaja con los cambios de humedad ambiental como lo hace un tablón natural. Además, el uso de chapas finas nos permite ofrecer la belleza visual y las vetas espectaculares del nogal o la parota en piezas de gran tamaño, manteniendo un peso estructural manejable y un precio competitivo para el cliente.
Por otro lado, la madera maciza sigue siendo la reina indiscutible cuando buscamos máxima durabilidad, resistencia al impacto y un valor que heredar a las siguientes generaciones. En Muebles Coronado reservamos la madera sólida para las partes del mueble que reciben más desgaste, como patas de mesas, estructuras de sillas, molduras y cubiertas de uso rudo. Mientras que un canto de MDF golpeado puede quedar expuesto y dañarse de por vida, la madera maciza puede lijarse, repararse y re-barnizarse cuantas veces sea necesario, ganando carácter con el paso de los años y permitiendo un trabajo de carpintería tradicional imposible de replicar en un tablero compuesto.


